Una de las iniciativas contra la sobrepoblación de perros y gatos más acogidas por los criadores han sido los métodos anticonceptivos o de esterilidad. Sin embargo, los beneficios más importantes y próximos que trae consigo la esterilización, son su eficacia como método de medicina preventiva para la mascota, el control de su comportamiento e higiene, así como el cuidado de la salud de la familia a la que la mascota pertenece.
Existen varios métodos de esterilización en perros y gatos, tanto quirúrgicos como químicos (no invasivos). Estos últimos han sido tomados como alternativos a causa de sus efectos secundarios y de la poca experimentación en algunos de ellos, teniendo una gran ventaja los quirúrgicos, a pesar de llevarse a cabo un procedimiento más complejo, por ser de rápida recuperación y no provocar efectos nocivos en el animal.
Los distintos procedimientos de esterilización son prácticamente los mismos tanto en perros como gatos. A continuación se mencionarán algunos de los más practicados.
Hembras
Ovario-histerectomía
El útero y los ovarios son extirpados. Existen distintas alternativas quirúrgicas para realizar esta operación, ya sea por una incisión a través de la línea alba (laparotomía mediana) obteniendo poca o nula hemorragia durante la cirugía pero una recuperación y cicatrización más tardía; o lateralmente a ella (laparotomía paramediana) atravesando los músculos rectos abdominales, con resultados postoperatorios antónimos a los de la laparotomía mediana. Se lleva a cabo bajo anestesia general usándose generalmente propofol como inductor e isofluorano como anestésico inhalatorio mediante intubación intratraqueal.
Previene el estro, tumores mamarios y anomalías congénitas, se usa como método de prevención y tratamiento de piometra, metritis, neoplasias, quistes, traumatismos, torsión uterina, prolapso uterino, hiperplasia y prolapso vaginal. Controla algunas anomalías endrocrinológicas (diabetes mellitus, epilepsias) y dermatosis.
La ovariohisterectomía elimina muchas conductas indeseadas que están relacionadas a la actividad sexual en la mascota, tales como la marcación territorial con orina, las escapadas en busca de pareja y los riesgos que conllevan o los maullidos en los gatos. Se cree que al infertilizar la mascota engordará, pero esto puede ser prevenido si se le educa una dieta y actividad adecuada. No es necesario esperar al primer celo para realizarse la operación, por el contrario, son mayores los beneficios preventivos si se efectúa la operación con anticipación al mismo.
Ovariectomía
Este método no es tan complicado como la ovario-histerectomía. Consiste en la remoción de los ovarios posterior a la ligadura de las estructuras con las que se comunica (arterias, venas, conductos), ya sea a partir de una sola incisión en la línea media, o por dos incisiones laterales (laparotomía iliolateral o paralumbar), cualquiera de las dos es confiable. Generalmente se emplea anestesia del mismo modo que la ovario-histerectomía. Existen riesgos de hemorragias y síndrome ovárico remanente si la cirugía no es bien realizada. La incidencia de incompetencia del esfínter uretral después de la operación es similar a la que sucede tras la ovario-histerectomía, del 11-20%.
Es una intervención ambulatoria de duración aproximada a 20 minutos. Se está indicado que la mascota mantenga 12 horas de ayuno previas a la intervención. Se aconseja esterilizar a las mascotas entre el quinto y séptimo mes. No provoca aumento de peso en la mayoría de los casos, y se continúa con el estilo de vida que se llevaba anteriormente.
No existen ventajas ante la ovario-histerectomía ya que mantiene las manifestaciones del celo.
Ligadura de trompas de Falopio
Los oviductos son seccionados, evitando de esta forma que los espermatozoides fecunden al óvulo. La mascota conservará la ovulación y el celo, lo mismo que las conductas de apareamiento, sólo no se realizará la fecundación.
Histerectomía
Es la remoción del útero. No impide la ovulación pero sí las manifestaciones del celo.
Tratamientos hormonales
Pueden ser píldoras o inyectables, todos derivados de la progesterona. La píldora es administrada a la mascota antes de iniciar su ciclo fértil, así suprime el celo. La inyección tiene un tiempo de acción de 6 meses, debe ser administrada cada vez que se aproxime el celo. Tienen efectos secundarios malignos, aumentan la incidencia de diabetes mellitus, tumores mamarios y obesidad.
Inmunoantígenos
Sigue en estudio de control. Promueve la utilización de antígenos de la zona pelúcida del óvulo, provocando una respuesta inmune que alteraría la ovogénesis y/o alteraría el proceso fecundativo.
Machos
Vasectomía
Esta intervención le permite al gato/perro continuar con su vida sexual sin procreación. Seccionando los conductos deferentes se impide el paso del semen por la uretra. A pesar de esto, se conservan intactos los niveles de testosterona y su producción espermática. La operación se hace por una pequeña incisión entre el escroto y el anillo inguinal superficial. Se encuentra la túnica vaginal parietal para, una vez accediendo en ella, encontrar al conducto deferente, ligarlo y cortarlo. La mascota sigue conservando los hábitos de marcación y el interés en su búsqueda de pareja, por lo que la mayoría de las personas prefieren la castración sobre la vasectomía como método de esterilización para sus mascotas.
Castración
Es un procedimiento sólo un poco más complejo que el de la vasectomía. Se realiza mediante anestesia general, y provisto de un campo quirúrgico estéril. Una vez afeitada la zona entre el ano y el escroto, se efectúa una incisión frente éste último y se aborda cada testículo. Se ligan los vasos sanguíneos que irrigan a cada testículo que acompañan al cordón espermático. Una vez cortado el ligamento de la cola del epidídimo, se extirpan los testículos. La piel del escroto cierra la incisión por sí misma.
La extirpación de los testículos disminuye el interés sexual de la mascota por la falta de producción de hormonas sexuales, convirtiéndole en un individuo más casero y tranquilo, reduciendo por tanto las peleas con otros machos y los riesgos infecciosos que conllevan. Las edades requeridas para ser candidatos a la castración oscilan entre 6-8 meses de edad en gatos, y 1-2 años en perros, una vez que hayan terminado su desarrollo.
Los métodos y criterios de operación pueden variar según el caso particular de la mascota y la opinión clínica del médico veterinario en él.
La esterilización de mascotas es una excelente estrategia contra la sobrepoblación callejera por abandono y una manera de acción consciente ante el problema de salud pública que esto representa. Debemos, como criadores responsables, mantener un control en la salud de la familia y del animal como parte de ella.